paula franco
Todo empezó sobre los 14 años cuando me aficioné a hacer cupcakes, como muchas niñas de mi edad en esa época, supongo. Estaban en todas partes, en la tele, en internet y yo seguía mucho a Alma Obregón y se convirtió en mi principal afición.

Me pasaba el día viendo vídeos y páginas dedicadas a la pastelería mientras iba haciendo mis primeras recetas de postres y pasteles hasta que empecé la carrera. Estuve un tiempo sin cocinar casi nada, pero un buen día me encargaron un pastel y volví a sentir el gusanillo, con la mala suerte de que ese pastel no llegó al cumpleaños ya que se me cayó durante el transporte.

Me dio un bajón… decidí que no me iba a dedicar a la pastelería y que me tenía que centrar en la carrera, pero mis padres no se conformaron con la decisión y para Reyes pidieron un curso de chocolate en la PastryCampus by Maria Selyanina. Creo que es el regalo de Reyes que más ilusión me ha hecho.

Y no sólo me encantó, sino que salí de allí y decidí que quería ir a la Escuela Hoffman. Lo organizamos todo y ese mismo año me matriculé en el Master de Pastelería y montamos un mini obrador en casa para que pudiera practicar mis recetas.

Luego trabajé varios años en una pastelería, primero como ayudante y después como encargada de obrador.

Pero veía que trabajando para un tercero mi evolución como pastelera estaba muy limitada y como ya era una idea que tenía hacía tiempo se lo comenté a mis padres y nos pusimos manos a la obra, vimos el local y todo se precipitó.

Ahora tengo mi propia pastelería y os puedo deleitar con mis mejores productos, que es lo que más me gusta de la pastelería: hacer disfrutar a la gente con mis creaciones.